Es cierto que el coronavirus ha tenido un impacto desgarrador y lo sigue teniendo, a consecuencia de ello se ha paralizado nuestra forma de  vida, los niños no pueden ir al colegio; al parque, acudir a sus terapias, la mayoría de los adultos no podemos trabajar, ver a nuestros familiares, nuestros mayores están aislados y no les  podemos visitar. Y por supuesto, tampoco podemos hacer vida social. Mientras que otros profesionales están luchando contra corriente para acabar con el coronavirus.

Pero debemos luchar para que este parón en nuestras vidas sea lo más corto posible, y qué mejor que quedarnos cada uno en nuestra casa para que se pueda parar la cadena de contagios.

Ahora no tenemos prisa, ni tenemos que estar sometidos a un horario, nuestra rutina ha cambiado, sin embargo, son muchas las cosas que podemos hacer en familia. Es un buen momento para la entrega, la escucha y la colaboración.

A diario es difícil tener tiempo suficiente, como para poder escuchar a nuestros hijos, y si lo hacemos estamos pendientes de todo lo que nos queda por hacer, por eso ahora más que nunca la entrega puede ser muy valiosa. Son tantas las actividades que podemos hacer con nuestros hijos para mejorar su lenguaje. Por ello os proponemos algunas actividades, de este modo también los logopedas nos sentimos que podemos hacer algo, y es una manera de estar cerca de los que nos necesitan.

Consejos para estimular el lenguaje.

Para los más pequeños

  • Potenciar todos los intentos que el niño haga para comunicarse, por ejemplo, si el niño señala un juguete, decirle “Ah quieres el tren”.
  • Crear oportunidades para que el niño inicie la comunicación, como, por ejemplo, colocar el juguete que quiere el niño, fuera de su alcance, para que lo tenga que pedir.
  • Crear situaciones en el que el niño tenga que hablar. No anticipar ni facilitar lo que el niño quiere en ese momento, sino que sea el niño él que tenga que hablar para conseguir lo que quiere.
  • Decir la palabra que el niño no dice o ir aumentando su vocabulario, por ejemplo, cuando el niño dice “Coche”. Vosotros podéis ampliar la frase y decirle “Sí, esto es un coche” o incluso decirle “este coche es azul”.
  • Añadir nueva información a la que dice el niño, por ejemplo, si el niño dice: “quiero pan”. Vosotros podéis decir “el pan está rico” o afirmar “Seguro que tienes hambre”.
  •  Hacer preguntas sencillas, por ejemplo, «¿qué es esto?, ¿qué quieres?, ¿para qué sirve?, etc… 
  • Decir lo que está haciendo el niño, o a lo que está jugando, por ejemplo, si está jugando con un peluche de gato, vosotros podéis decir “El gato está un poco enfadado, ten cuidado te va a arañar” 
  • Devolver bien el lenguaje al niño en vez de corregir.
  • Hablar con oraciones sencillas y cortas, pero bien construidas.
  • Señalar imágenes en un libro, hacer pequeños comentarios, por ejemplo “El elefante tiene una gran trompa”.
  • Imitar onomatopeyas, por ejemplo, reproducir la onomatopeya del tren y que el niño señale la imagen del tren o la nombre. También se puede hacer a la inversa.
  • Contar cuentos infantiles.
  • Cantar canciones infantiles y retahílas.

En definitiva, jugar y hablar mucho con el niño, porque así disfrutaréis toda la familia.

Para los niños más mayores

  • Los juegos de mesa son una oportunidad, para mejorar la expresión hablada porque facilitan: iniciar, mantener y finalizar una conversación.
  • Leer un cuento juntos e inventarse el final.
  • Inventarse personajes y hacer una historia.
  • Jugar mediante historias en imágenes ayudan a seguir una secuencia lógica, enriquecen el vocabulario, potencia la expresión oral y escrita.
  • Crear historietas por medio del diálogo o juego de roles.
  • Repasar juntos los deberes, es una manera de saber dónde fallan nuestros hijos.

Para nuestras personas mayores

  • Recordar lo que hacían cuando eran pequeños.
  • Escuchar música.
  • Que nos expliquen cómo vivía antes, sus costumbres, su forma de trabajar.
  • Ver álbumes familiares y recordar buenos momentos y hablar sobre ellos.
  • Escucharlos, aunque nos cuente lo mismo tantas veces, así no lo olvidaremos. 

La vida, a veces, no nos deja seguir con nuestra rutina, pero este paréntesis nos puede enseñar a ser más humildes, a dar lo mejor de nosotros a los demás. Mientras dure la cuarentena quedarnos en casa es lo mejor que podemos hacer por nuestra familia, por lo que están sufriendo y por todos los profesionales que están luchando para que esto se acabe.